MAÑANA VIERNES 28, EN HORAS DE LA MAÑANA SE IMPONDRA EL NOMBRE DE ANDRESITO GUAZURARI A UNA CALLE DE SAN COSME

27.09.2012         08:00      SAN COSME

 

Mañana, viernes 28 de septiembre, en horas de la mañana, se descubrirá la placa que impone el nombre de Andresito Guazurarí a una calle de la Localidad de San Cosme.

 

LA ORDENANZA MUNICIPAL DE SAN COSME

 

 

VISTO:

La denominación impuesta oportunamente como CONQUISTA DEL DESIERTO  a la calle situada entre las calles S/C62 Ireneo Maciel al norte  y  12 de Febrero al sur.

 

CONSIDERANDO:

Que la misma ha dado lugar con el devenir de los años, a las más variadas interpretaciones de nuestros ciudadanos en cuanto a su verdadero significado,

 

QUE la Conquista del Desierto fue una campaña militar llevada a cabo por el gobierno de la República Argentina contra los pueblos de cultura mapuche  y tehuelche, con el objetivo de ejercer un real dominio sobre los territorios de la región pampeana y la Patagonia  que la Argentina reclamaba haber heredado de España, pero que hasta ese entonces permanecían bajo el control de Pueblos Originarios  de diversas tribus.

 

QUE la mal llamada “Conquista del desierto”, no fue otra realidad que la continuidad del exterminio de los pueblos originarios iniciada por la conquista española.

QUE en una carta Magdalena Roca Figueroa, la sobrina bisnieta de Julio A Roca expresa:

“Habiendo sido Julio A. Roca uno de los siete hermanos de mi bisabuelo Agustín, considero importante que un escritor y activista de los derechos humanos de su talla, sepa que una portadora del mismo apellido, familiar, se avergüenza de lo llevado a cabo por su antecesor así como de todos los hechos acaecidos en estos lares desde Juan de Garay y Pedro de Mendoza".

"Como americana pienso que la ocupación de América por los europeos ha sido una tragedia y supongo que estará en nosotros, aquellos descendientes de esos invasores, estemos mestizados o no, cambiarle la cara a esta macabra historia. Todas las ocupaciones de tierras ajenas por pueblos invasores han sido un hecho deleznable a través de toda la historia de la humanidad. Pero sólo me puedo hacer cargo, en esta ocasión, de la que me corresponde por nacimiento. Como ciudadana argentina emparentada con quien fuera uno de los máximos responsables del casi exterminio de los pueblos nativos que ocupaban el llamado "desierto" me hago cargo de lo que ocurrió en mi país. Como parte activa de la Iglesia Católica militante, me hago cargo de quienes siempre violaron su primer mandamiento: 'No matarás', por no mencionar el 'no robarás'".

"Si la historia se asumiese como fue -prosigue-, no digo conocer, pues ya se conoce aunque no se termina por incorporar el ideario colectivo argentino. Repito, si la historia se internalizara por todos los habitantes americanos, pienso que los usurpadores y sus descendientes, entre los cuales evidentemente me incluyo, debiéramos sentirnos tan depredadores como lo han sido nuestros mayores, al menos que hagamos algo al respecto. No nos debiéramos sentir a gusto en las tierras robadas a sus dueños. No debiéramos sentirnos a gusto sabiendo que a nuestros antepasados jamás se les ocurrió que la historia podría haber sido distinta si hubiesen venido a compartir un sueño, a pedir un permiso de convivencia y no a robar, saquear y matar llamando 'indio ladrón' y malonero a quien defendió su tierra como pudo y mejor supo".

"Deberíamos sentirnos permanentemente en deuda con los pueblos originarios de esta América y luchar por lograr su perdón, primero, y resarcirlos, después. Mucha gente dice que el perdón no cambia nada. Pienso que sí. Pues si bien no devuelve a los muertos, implica un comienzo de resarcimiento del mismo, 500 años después, sí", prosigue Magdalena Roca Figueroa. "Cuando la evolución de la humanidad toma rumbos degenerados, sólo acciones como ésta, de quitar el monumento, tomadas como bandera por toda la comunidad y llevadas a la práctica, pueden alejar al ser humano del grado de animalidad en que se haya sumido".

"Poco puedo agregar -continúa-, salvo que lo único que me inquieta de vuestra campaña -de retirar el monumento a Roca- es que no nombren con todas las letras la secuencia asesina que finalmente llevó a mi pariente a asestar el golpe final a los pueblos originarios del Sur: la invasión de Pedro de Mendoza y la de Juan de Garay, en primer término; las expediciones del coronel Pedro A. García, la del gobernador Martín Rodríguez, por el coronel Federico Rauch y por Rosas. Entiendo que no pueden ocuparse de todos los monumentos de estos 'héroes españoles' y que tomando a uno como símbolo, lentamente caerán los demás. También entiendo que cuestionarlo a Rosas resultaría, en este momento, inconducente, pero sería constructivo que quedara en claro que la Campaña del Desierto fue epílogo de todo un pensamiento gestado 500 años antes, producto también de un proceder bruto de la época que tiene que ser detenido por otro tipo de pensamiento de esta época que geste otro tipo de acciones y un proceder marcadamente diferenciado. Desmitificar a Rosas como amigo de los indios implicaría también desmitificar que Roca fue amigo de algunas tribus: claro, a coacción, la amistad toma rumbos imprevistos".

"Antes de decidirme a escribirle, leí bajo recomendación suya el pésimo libro del Comandante Prado. También leí dos muy buenos libros escritos por Dionisio Schoo Lastra, quien fue pariente y secretario de Roca durante siete años: "El indio del desierto" y "Lanza Rota" (1930, edic. Marymar y Goncourt). Hay una gran admiración latente en toda su obra por la manera de ser indígena y un cabal conocimiento de las tribus, que no se deberían, a mi juicio, menoscabar. Diferente es el excelente trabajo profesional del historiador Enrique H. Mases: "Estado y cuestión indígena: El destino final de los indios sometidos en el sur del territorio" (1879-1910), de Prometeo Libros. Sin más, lo saludo muy atentamente y quedo a su disposición. Fdo: Magdalena Roca Figueroa (CI. 6.744.276)".

Sobrina bisnieta del general Julio Argentino Roca. Toda una lección. En su sangre siente la enorme injusticia con que nosotros los argentinos premiamos a su familiar asesino con ese monumento triste y ramplón. Gracias, Magdalena Roca Figueroa, nos ha dictado una clase de dignidad, frente a tanta agachada de los dueños del país y sus representantes. Dolor y dignidad. Culpa y Justicia / Azkintuwe

* Artículo publicado en Periódico Azkintuwe Nº11 - Diciembre de 2004. Pág.10

 

QUE Andrés Guacurarí y Artigas, es un verdadero prócer de la patria, olvidado por su condición de guaraní y por encabezar el proyecto artiguista en la región, llegando a recuperar el gobierno que había sido destituido por un golpe de estado dirigido por el cipayo gobierno de Buenos Aires en el año 1818.

QUE su lucha se orientó hacia dos objetivos:
- la lucha contra las fuerzas extranjeras que invadieron el territorio misionero,
- la defensa de los principios federalistas sustentados por Artigas.

QUE Andresito como se lo conocía  ocupó los cargos de: comandante General de las Misiones, Capitán de Blandengues, Teniente Gobernador de Corrientes, Coronel de Caballería del Ejército Patriota. Vivió y murió en el anonimato, luchando por la causa federal que le supo transmitir su padre adoptivo, el gran Caraí Guazú Artigas, según sus propias expresiones.

 QUE Como gobernador de Las Misiones, combatió al invasor del  imperio portugués que asolaba la frontera y las economías locales de la ribera del Uruguay en franca recuperación luego de la expulsión de los jesuitas varias décadas antes.

QUE además de luchar contra el imperio español  y sus intereses locales visibilizados en la oligarquía vacuna y terrateniente, tuvo que enfrentar a los ejércitos unitarios de Buenos Aires apoyados por los intereses ingleses y franceses en el Río de la Plata y la región toda.


QUE  luego del combate de San Carlos, Andresito instaló su cuartel en Tranquera de Loreto y vigiló los movimientos de los paraguayos y de los portugueses.

QUE recibió las órdenes de Artigas de marchar sobre Corrientes para restablecer la autoridad federal, resentida por un golpe militar dirigido por el capitán José F. Vedoya adherido al centralismo porteño.
Se produjeron dos encuentros, uno en Caa-Catí y otro en Saladas en 1818, ambos posibilitaron el triunfo de Andresito.

QUE ejerció la gobernación de Corrientes hasta abril de 1819. Reorganizó el gobierno civil. Ningún pueblo dejó de tener autoridad constituida. Había un enfrentamiento entre el patriciado de las ciudades capitales y las masas rurales. La sociedad correntina estaba acostumbrada desde la época de las colonias, a encomiendas donde no existían los sueldos y se trabajaba por la comida; a los hijos se los tenía en las casas de viejas familias como "criados", con la paga del plato diario. Los indios eran la base de todas estas actividades y los esclavos. Andresito se abocó a la tarea de liberar indios y esclavos. Realizó el reparto de tierras a los que las necesitaban y a los que las querían para trabajarlas.

Por ello

EL  HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE DE SAN COSME   SANCIONA CON FUERZA DE ORDENAZA

 

 

Art. 1º.- IMPONGACE la denominación de  “Comandante Andrés  Guacurari y Artigas” a la calle actual Conquista Del  Desierto ubicadas entre las calles S7C 62 Ireneo Maciel al norte y 12 de Febrero al sur             por los motivos expresados precedentemente.

 

Art.2.-Autorizar al Poder Ejecutivo a realizar las erogaciones presupuestarias de la partida que corresponda y proceder a

 realizar las   modificaciones correspondientes   en la    señalización para

 adecuarlas con las disposiciones del artículo precedente.

 

 

Art.3.-Dejar sin efecto cualquier ordenanza que se anteponga a la presente refiriéndose exclusivamente a la calle tratada

 

Art.4.- Comuníquese, publíquese, archívese.

 

 

 

 

 

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