LA BATALLA CONTRA EL LUCRO EN LA EDUCACIÓN CHILENA

26.10.2012          15:00        SANTIAGO, CHILE

Enrique Torres (Prensa Latina)

El proyecto de presupuesto del Estado chileno para 2013 transita por comisiones del poder legislativo, en medio de un aluvión de desacuerdos ante el rumbo que tendrán esos fondos, especialmente los destinados a educación.

Importantes sectores del magisterio y del estudiantado muestran preocupación por los cauces que tomará ese dinero, que en opinión de líderes sociales estará más dirigido a potenciar la enseñanza en colegios privados que en las escuelas públicas.

A fines de septiembre, el gobierno de Sebastián Piñera presentó al Congreso los montos principales del proyecto de presupuesto del Estado para 2013, entre ellos un aumento de mil 200 millones de dólares en el capítulo de educación.

La partida total destinada a esa esfera será de 12 mil 800 millones de dólares, que incluye los recursos generados por la recién aprobada reforma tributaria, iniciativa que es blanco de críticas de agrupaciones sociales, al considerarla un incentivo a los colegios privados subvencionados, y no a los públicos.

El presidente de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech), Gabriel Boric, insistió en que el debate sobre el presupuesto nacional no es de carácter técnico, reservada a economistas o políticos profesionales, ya que es una discusión donde se definen las prioridades de un país, y reclamó como organización ser parte de la misma.

"Es hora de cambiar las lógicas, no se puede seguir entregando dinero a un saco roto, el Gobierno anuncia fondos estrambóticos para educación, pero aplicando la misma receta de hace 30 años", expresó previo a la marcha de estudiantes, profesores, padres, trabajadores de la salud y otros colectivos, que este 11 de octubre recorrieron calles de Santiago para intentar incidir en el presupuesto.

Boric remarcó en que a la sociedad no le interesan solamente las cantidades, sino la manera cómo se invierten y se distribuyen.

"Es un imperativo que no se siga entregando dinero a instituciones, donde muchos de sus dueños se llevan el dinero para la casa", enfatizó.

Tanto en las más recientes manifestaciones de 2012, como en las realizadas el pasado año, los participantes reclamaron una profunda reforma al sistema educativo actual, heredado de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).

El régimen golpista redujo a menos de la mitad las erogaciones públicas a la educación e incentivó los colegios privados. Con esa fórmula, las reformas establecieron en Chile uno de los sistemas educativos más desiguales y costosos del orbe, según un dictamen de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE).

La política de Pinochet en el sector provocó que solo un 40 por ciento de los estudiantes de secundaria en el país austral asista a colegios públicos gratuitos. Tal facilidad sigue siendo un anhelo en la enseñanza universitaria.

"Ese modelo se impuso a la fuerza, y es totalmente ideológico, que no nos vengan a tratar de esconder lo ideológico detrás de sus argumentos técnicos, porque nosotros los conocemos, y lo que estamos pidiendo es precisamente disminuir esa sobre ideologización del mercado en el modelo educativo chileno", afirmó la emblemática dirigente estudiantil Camila Vallejo.

La vicepresidenta de la Confech llamó la atención sobre lo que consideró la cortina de humo que trata de presentar la derecha en Chile, al abogar en no caer en lo que llaman "un debate ideologizado" sobre la problemática educativa.

Lo que pasa es que nosotros no somos ingenuos, sabemos perfectamente que es su propuesta la que está sobre ideologizada, y no lo señalamos solamente nosotros, sino la propia OCDE, recordó la dirigente.

Y en efecto, un dictamen emitido por esa institución desde 2004 refleja que "la educación chilena está influida por una ideología que da una importancia indebida a los mecanismos de mercado para mejorar la enseñanza y el aprendizaje. Por lo tanto, el intervencionismo activo del centro, está limitado por mecanismos de mercado".

Vallejo insistió en que "la ley en Chile prohíbe que las universidades privadas lucren, eso evidentemente no se cumple".

De acuerdo con la dirigente, las instituciones privadas, mediante el cobro de aranceles a los estudiantes, tanto en matrículas como en otras formas, lo que hacen es recaudar un fondo que en un porcentaje significativo no se destina o reinvierte en el proceso educativo.

Ese dinero, precisó, no se dirige a pagar remuneraciones, infraestructura, laboratorios o bibliotecas, ese dinero se guarda en los bolsillos de los dueños de las instituciones.

Vallejo aseguró que las utilidades tienen como epílogo el enriquecimiento personal, y se traducen en la compra de casas o yates en algunas partes de Chile o del mundo.

"Ese objetivo lucrativo atenta incluso contra la calidad de la educación, porque obliga a los sostenedores a aumentar las ganancias y disminuir los costos, y para disminuir los costos se merma la capacidad cualitativa que tenga la institución", comentó la dirigente, quien encabezó las grandes movilizaciones del pasado año en defensa de una educación pública, gratuita y de calidad.

Según la joven, con la finalidad de hacer crecer las utilidades, los dueños realizan recortes presupuestarios, despiden personas, o disminuyen la inversión en programas de fortalecimiento educativo, pero aumentan los cobros de aranceles.

"Eso nada tiene que ver con un proyecto educativo, pero sí con un proyecto de negocio", reflexionó.

La carismática líder calificó de totalmente falso el argumento gubernamental de que no promueve la educación pública gratuita, ya que beneficiaría a los más ricos de la sociedad, quienes tendrían la posibilidad de enviar sus hijos a escuelas sin costo alguno, pese a tener recursos financieros para pagar.

"En la actualidad a una familia de ingresos altos, le resulta más barato pagarle a su hijo la matrícula en una universidad privada que pagar impuestos, como corresponde", comentó.

Y en su opinión, la petición de los estudiantes y otros sectores sociales va en una dirección contraria.

"Lo que estamos planteando es que exista una educación pública gratuita para todos y todas, que nos permita integrarnos, y que sea financiada a través de una reforma tributaria, de carácter progresivo, que favorezca realmente que los más ricos de este país contribuyan más a través del aporte que hacen al Estado a una educación para todos", enfatizó.

"¿Qué es lo que pasa realmente en Chile hoy y que no se modificó a propósito de la última propuesta del Gobierno de reforma tributaria?, se preguntó.

De acuerdo con su análisis, lo que ocurre es que las grandes empresas hacen elusión tributaria, que es una evasión de impuestos legal, permitida en el país.

Dicha evasión se expresa a través de un mecanismo con el que cuentan las compañías, que se denomina el fondo de utilidad tributaria, a través del cual no declaran las utilidades que generan, las reservan en un fondo y no reconocen impuestos.

"Y eso es una merma para la capacidad que debiese tener el Estado, de financiar derechos básicos como la educación y la salud", explicó Vallejo.

Si se eliminara ese mecanismo, remarcó, el Estado podría contar con muchísimos más recursos, no solo para financiar la educación pública y gratuita, sino que también una salud pública, de calidad y gratuita para un porcentaje importante de la población.

Recientemente, otro directivo de la Confech, Noam Titellman, precisó que una carrera universitaria en Chile cuesta anualmente como promedio unos tres millones de pesos (más de seis mil dólares).

"Y si se tiene en cuenta que las carreras en el país duran entre seis y siete años, estamos hablando de 21 millones de pesos (más de 44 mil dólares), que comparado con el salario promedio, son los aranceles más caros del mundo", valoró Titellman, presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica.

Líderes de gremios magisteriales y dirigentes estudiantiles, entre ellos Boric, Titellman y Vallejo, acudieron esta semana a una comisión legislativa en el Congreso Nacional de Santiago para exponer sus desacuerdos con la propuesta presupuestaria de Piñera.

En la antigua sala del Senado, Vallejo reafirmó las palabras de un rector, quien consideró que el proyecto de presupuesto "le teme a la educación pública".

La propuesta gubernamental presenta incoherencias entre el discurso y la práctica gubernamental, aseguró la joven.

"Se dice incansablemente que se quiere defender el sistema mixto en la educación, sin embargo, lo que se propone en el presupuesto para 2013 es un aumento privilegiado de recursos hacia el sector privado, en desmedro del público", subrayó Vallejo.
 

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