En el caso del periodista Romeo Langlois LAS MENTIRAS DE LA OLIGARQUIA MEDIÁTICA

04.06.2012   11:35   PARIS, FRANCIA

 

 

Dick Emanuelsson

 
Romeo, ¿cuál fue el trato que te dieron las FARC?
 
“Aparte de retenerme durante un mes, cuando estaba herido, todo el trato ha sido muy bueno”.

Fue la respuesta -que luego extendió con más detalles- de Romeo Langloís, al reportero de Telesur que fue el único medio que transmitía en vivo la entrega del francés a la delegación de la Cruz Roja Internacional y a la ex senadora Piedad Córdoba, que representaba a Colombianos y Colombianas por la Paz.
 
Fíjense bien la palabra “retenerme”. Y es citada directamente del video que transmitió Telesur y que se puede ver en este enlace.
 
Foto: “Era un pequeño, modesto laboratorio, como muchos que se destruyen de forma repetida, de un campesino que contaba con esto para sobrevivir, alrededor de esto se contaron muchas cosas inexactas”, aclaró Langlois. Pero para el único diario con cobertura nacional, que es citado por el resto de los medios colombianos y del mundo, ese hecho se convierte en toneladas de coca, no pasta de coca. Y los productores nos son campesinos sino la guerrilla. Uno de millones de ejemplos de la manipulación y el bombardeo de mentiras que le toca soportar el pueblo colombiano 24 horas del día. El Tiempo 25 de mayo 2012.
 
En un viaje imaginario cruzamos el Atlántico, caímos en la redacción de El País, del imperio mediático Prisa, en Madrid, para encontrar una sorpresa desagradable.
 
Me envió el colega y el veterano reportero de guerra, Unai Aranzadi, la siguiente línea:
 
- TeleSur ha entrevistado en directo y en exclusiva a Romero Langlois y él habla de “mi retención”. Sin embargo El País, tomando la fuente de TeleSur (tal y como reconocen en el propio artículo) cambia las palabras y dice “mi secuestro”, agrega el reportero vasco que acaba de estrenar un nuevo documental, “Colombia invisible”, de 65 minutos sobre las raíces del conflicto en Colombia que pronto será distribuido por MUNDUBAT. Eso sí es periodismo de alto nivel.
 
 
Los medios de la oligarquía mediática hoy no se preocupan si son tomados en flagrancia, como en el caso concreto de El País. Deforman, borran y reemplazan las palabras emanadas de la boca de una fuente concreta, como la del colega Langlois. Así manipulan y mienten estos medios con alcance mucho mayor que el de la prensa alternativa que es la que no distorsiona y conoce las situaciones desde su génesis.
 
Los profesionales mentirosos están en medios como “Radio W”, en Bogota, promueven constantemente la modalidad de “Culpable por asociación”. Si has tenido un artículo publicado, por ejemplo, en la web de ANNCOL, inmediatamente serás catalogado como “pro-FARC”, amigo o directamente colaborador de la insurgencia y te preguntarán como si fuera una fórmula clásica ¿”Qué piensas sobre los secuestros de la guerrilla terrorista de las FARC”?
 
 
 
Esto no es nada nuevo, lo hemos visto en otras oportunidades similares, como cuando un colombiano exiliado en Australia recibió una llamada de Julio Cristo de la "W" y desde la emisora en Bogota, insistentemente, trataba de dar la imagen que éste exiliado era de las FARC o por lo menos “cercano” solo por el hecho por haber participado en un programa de Radio Café Stereo, que Cristo y “W” consideraran “emisora de las FARC”.
 
El colombiano pasó y se transformó por la “W” a ser “un cercano de las FARC”. Y no sólo eso, sino que pretendían que hablara en nombre de la organización armada ya que ya lo tenían como “cercano” a la guerrilla. Y como si fuera poco, cuando el exiliado planteaba descabelladamente un intercambio entre el periodista francés y el reportero sueco Joaquín Pérez Becerra, director de ANNCOL, encarcelado hace un año en Colombia (después de haber sido entregado por Venezuela a Colombia solo por el hecho de presidir un medio alternativo como es ANNCOL), Julio Cristo y la “W” cerraron el saco y ya habían logrado su intención; el francés por el sueco y las FARC como “secuestradores de periodistas”.
 
 
Ya el 8 de mayo ya estaba fabricada la no noticia de la “W”. Inmediatamente fue recogida por la agencia española EFE, que además fabricó otra mentira. Decía que “Un comité internacional en favor de la excarcelación de Joaquín Pérez (…) propuso hoy que sea canjeado por el corresponsal francés Romeo Langlois”. El comité nunca había tomado esa decisión pero no les importaba ni a la “W”, ni la EFE o AFP y todas las agencias internacionales que reprodujeron las mentiras o que fuera totalmente desmentida incluso por el mismo Joaquín Pérez y su abogado. Los malos que quedaron con la vergüenza fueron las FARC, ante el mundo mostrado como unos extorsionistas de periodistas civiles. Un gremio internacional se horrorizó y comenzaron a escribir editoriales y crónicas en contra la guerrilla. Y en el estudio de la “W” en Bogota decía Julio Sánchez Cristo con voz marcial: ¡“MISIÓN CUMPLIDA, MI GENERAL”!
 
Y el caso no termina ahí. La foto para ilustrar “la noticia” es también una foto “NO-FARC”. Las personas encapuchadas son integrantes del inventado “Bloque Cacica la Gaitana de las Farc”. Ésta agrupación falsa fue constituida por marihuaneros, hampas, y ladroncitos con armas no serviles vendidas por los paramilitares en la costa norte colombiana. El “Padrino” de este bloque fue Luis Carlos Restrepo, el llamado “Comisionado por la Paz” de la administración de Uribe junto con varios altos generales y coroneles del ejército. Restrepo esta imputado por la Fiscalía General de la Nación de concierto para delinquir, peculado por apropiación, fraude procesal y fabricación, tráfico y porte de armas, y por la falsa desmovilización, “un fraude orquestado en mayo de 2006 para lavarle la cara a la "Seguridad Democrática" y la Ley de Justicia y Paz de Uribe, en el que se simuló la entrega de un supuesto frente guerrillero”, como resumía Gloria Gaitán, la hija verdadera del líder popular Jorge Eliécer Gaitan. Pero el descaro de los medios como la agencia EFE no tiene límites cuando publican textos mentirosos ilustradas de fotos mentiroras.
 
En el marco de una relajante falta de profesionalidad, irresponsabilidad e irrespeto, poco importaba que el exiliado desde hace 30 años dijera que hablaba a título personal, pues del otro lado del planeta se emitía la “gran noticia” de las corporaciones mediáticas; EFE, AFP, AP, CNN, Reuters, etcétera, dando la primicia más absurda: “Las FARC quieren intercambiar a Langlois por el director de ANNCOL”.
 
Así nomás, como quien se atribuye la pertenencia de la información “concreta” aunque ésta sea fraguada. Así fue también que en todos los titulares de los medios de Suecia podía leerse esa mentira; hasta la Federación Sindical de Periodistas Suecos abrió su semanario y la edición con las mismas palabras entrelazadas, pero no fue suficiente sino que agregaron que “esto refuerza la sospecha de que Joaquín Pérez, efectivamente tiene una fuerte conexión con las FARC”
 
Hay un viejo dicho que repitieron históricamente todos los periodistas al enseñar los principios de la profesión y que hoy toma vigencia; “según la noticia que se difunda, se puede destruir vida y honra de una persona si publicas una mentira”. Evidentemente Julio Cristo y compañía, jamás hicieron eco de esa verdad por que son profesionales de destruir vidas al servicio a la oligarquía mediática.
 
 
De todos modos estamos seguros que no fue ése el único reproductor de una mentira cuando la liberación del periodista francés. Prácticamente todos los medios de comunicación masivos colombianos, han cometido la misma equivocación, sobre todo cuando acusaron a la guerrilla del “secuestro” del francés, siendo bien conocida la situación que empujó al hombre, luego de siete horas de combate, a tirar el casco y el chaleco militar, alzar sus manos y correr hacia el lado donde combatían los guerrilleros.
 
Por supuesto, no escatimaron argumentos cuando parcializaban los hechos, decían por ejemplo, “deberían haberlo entregado inmediatamente o por lo menos en un par de días”
 
Esto mismo fue repetido ante las cámaras de Telesur por Javier Darío Restrepo, mentor en periodismo colombiano.
 
Esas declaraciones confirman la ausencia de un verdadero y respetuoso cubrimiento del conflicto social y armado en Colombia que debería apoyarse en los principios periodísticos. Los reporteros que hemos estado en regiones bajo control guerrillero, sabemos que nada es tan fácil, los tiempos pueden prolongarse por la misma guerra y la seguridad que requiere un reportero, en ese caso y claro, también la propia guerrilla. El periodista o el editorialista que está detrás de un teclado en Bogotá, analizando desde oficinas confortables, no sabe ni imagina lo que es caminar cinco kilómetros por rutas de tierra y barro como las que atraviesan la selva.
 
Es más, con el desastre militar que sufrió la expedición en que participaba Langlois, las Fuerzas Militares de Colombia, humilladas, movilizaron miles de soldados y aviones con una flota de helicópteros. Los aviones de espionaje con la tecnología de punta suministrada por el Pentágono e Israel, entraron también en acción rastreando todas las comunicaciones de la guerrilla para obtener una pista.
 
Por supuesto les jugó una mala pasada un detalle no menor, la insurgencia no es improvisada, sabe muy bien como manejar esas situaciones tanto como creen conocerlas las fuerzas militares y lanzó su orden que como tal, fue cumplida a rajatablas “silencio absoluto” y la orden abarcaba a las comunicaciones.
 
 
El periodista francés, Romeo Langlois, ha sacado la conclusión más correcta; “hay que seguir cubriendo el conflicto en Colombia”, pero los medios al servicio del Grupo Prisa español, ignoraron la gentileza brindada por Telesur a Caracol y a RCN televisión; prefirieron apagar el audio y comentar ellos mismos los sucesos y lo hicieron fuera de todo contexto como era de esperar.
 
Sería interesantísimo si a partir de la desdichada situación padecida por el periodista que resultó afortunadamente ileso y salió de su cautiverio en perfectas condiciones de salud y anímicas, tal como ha podido verse en todo el mundo, si a partir de todo este lamentable acontecer se brindara a los estudiantes de comunicación social en cualquier universidad de Colombia, la posibilidad de comparar las transmisiones de Caracol y RCN con los audio realizados en vivo y en directo en el momento en que el periodista se encontró con la prensa, su compatriota y la Cruz Roja.
 
Deberían agregar, además, el comunicado de la guerrilla y especialmente las declaraciones de los habitantes de la región, calumniados por esos medios falsificadores de la realidad tal y como se ha visto.
 
Análisis que desarticularía la vieja teoría elucubrada por esa prensa infame que daba cuenta de los poderosos laboratorios de la droga que el propio Langlois se encargó de desmitificar y lo hizo con una sonrisa respondiendo a una pregunta que le formularan, seguramente recordando los títulos y textos de El Tiempo que decía que en lugar, la guerrilla tiene laboratorios que producen toneladas de coca. En realidad, dijo Langlois, era un modesto laboratorio de un campesino que producía poco para la supervivencia.
 
Toda esta situación trajo el recuerdo de Manuel Marulanda cuando decía irónicamente a los medios citados para presenciar el esbozo de diálogos en San Vicente del Caguán “tienen una deudita con el pueblo de Colombia”.
 
Hoy fue muy terminante la exposición del comandante de una escuadra del Frente 15, cuando pocos días después de la retención de Langlois y en la que determinaba que se debería iniciar un debate en Colombia sobre el papel del comunicador social en el conflicto social y armado.
 
Foto: ¿Periodismo ético? 24 periodistas de Caracol se vistieron 2009 en olivo verde por un día. Una cosa es cubrir las acciones de las FFAA, otra es “sentirse realizado como soldado de la patria”. Lo mismo ha hecho los colegas de RCN u otros medios colombianos.
 
Desde la redacción de ANNCOL hace pocos días nos atrevimos a invitar a colegas y a personas con conocimiento sobre los medios que vienen siguiendo el conflicto colombiano. Jorge Enrique Botero, periodista y escritor resumió con total claridad en la entrevista que le hiciera Radio Nederland:
 
“Durante cinco décadas, las FARC han sido totalmente vilipendiadas, deformadas y manipuladas a nivel mediático y ahora consideran que es el momento de poner las cosas en su lugar desde el punto de cómo se cubre el conflicto colombiano”.
 
Ojala que la situación padecida por el colega Romeo Langlois permita que se encienda una luz de esperanza. Casos como el suyo no deben repetirse, de la misma manera que no debería reiterarse la desinformación como lo viene elaborando la prensa del sistema.
 
Esa misma prensa que actúa como galón de gasolina sobre el fuego terrible que escupe una guerra entre hermanos que parece no tener fin y que demuestra beneficiar a más de uno.
 
Por supuesto, ese más de uno nunca es el pueblo.
 
 
Comentario de Álvaro Uribe Vélez, expresidente de Colombia:
"Langlois: una cosa es la curiosidad del periodista y otra la identificación con el terrorismo... Langlois, qué hacía en Colombia, qué relación tenía con Farc? Algunos conocimos que usted sabe engañar".

 

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