EL ASESINO STROESSNER MATIEUDA NUNCA LO HUBIERA PERMITIDO

07.09.2012         01:00        ASUNCIÓN, PARAGUAY
Por: José Antonio Vera
 

Atrás, completamente olvidado, ha quedado en Paraguay Adam Smith, y pareciera que nunca existió el Lord bueno John Maynard Keynes, cubierto por los efluvios del Monte Pelerin y su asceta Friedrich Von Hayeck, que tantos tiranos han obedecido sin jamás haberlos leído, como fueron los Generales Stroessner, Pinochet, Videla, Alvarez, por citar sólo algunos de la larga lista de sátrapas.

 

Lo insólito, aunque probablemente sea expresión de la decrepitud ideológica y moral de la superestructura que somete actualmente a la humanidad, el famoso tiranosaurio (Roa Bastos) continúa presente en el accionar de la derecha política de este sufrido país, jerarquizado con el actual gobierno liberal que, sin pudor, disputa su herencia al Partido Colorado.
 
Stroessner, colega de los mayores sátrapas que en el siglo XX ensangrentaron y robaron pueblos enteros en todos los continentes, fue un militar de carrera mediocre y hasta cobarde, según testimonios de la Guerra del Chaco que el país libró contra Bolivia entre 1932 y 1935, por orden de la Shell y la Standard Oil, donde sólo habría mostrado valentía para esconderse de las balas.
 
Dirigió el país como una hacienda familiar entre 1954 y 1989, persiguiendo, torturando, violando, matando, robando, siempre protegido por Estados Unidos que, finalmente, lo sacó del sillón cuando decidió que había llegado la hora de cambiar la inmunda imagen de los jefes de las tiranías del Cono Sur, tras dos décadas de obediencia para cometer toda clase de tropelías en nombre del anticomunismo.
 
Entre asesinatos y desaparición de opositores y también de gente neutral, diversos estudios coinciden en que unas 100 mil vidas humanas se habría cobrado la Operación Cóndor en el subcontinente americano entre 1964 y 1984, y cerca de mil niños, hijos de prisioneras políticas, fueron distribuidos, algunos regalados y otros vendidos, entre la fauna de la membresía dominante, tal como habían enseñado desde España Francisco Franco y desde Alemania Adolfo Hitler, que también fueron sus maestros en el saqueo de propiedades productivas y de los hogares, por más pobre que estos fueran.
 
Stroessner, que cumpliría 100 años el próximo noviembre, es aún el socio Nº 1 del Partido Colorado, a siete años de su muerte en su refugio dorado de Brasilia, donde vivió desde 1989, vigilando de cerca sus cuantiosas inversiones en el gigante territorio vecino, y con plena tranquilidad por la gestión de sus capitales en Paraguay, donde sus herederos políticos quedaron en los primeros cargos del poder, al punto que un día, mirando una fotografía, exclamó: “solo falto yo”.
 
Cuando en 1954 Stroessner fue ungido Presidente, el argumento que utilizaba entonces Estados Unidos para poner y sacar gobiernos en la región, era el de la lucha contra el comunismo, una causa que bien presentada por los medios de comunicación y en especial por el cine propagandístico y la radio, lograba confundir y convencer a mucha gente bien intencionada pero muy mal informada y con bajo nivel cultural. La Guerra Fría batía alas por todo el planeta en el enfrentamiento capitalismo-comunismo.
 
Durante 35 años, el régimen estronista aprovechó también la herencia de más de sesenta años de gobiernos colorados y de los errores y aciertos de más de tres décadas de administraciones liberales, pero una vez desplazado “el rubio” o “el padre de la patria”, además de otros cariñosos apelativos que recibía, su partido comenzó a dejar de recordarlo y, más bien, optó por un olvido progresivo para ocultar sus bajezas.
 
Después del golpe parlamentario de éste 22 de junio, que cortó el proceso de cambios que encabezaba Fernando Lugo, el nombre de Stroessner ha reaparecido en la boca de algún que otro precandidato a diputado o senador colorado, pero lo más grave del caso es que el gobierno liberal de facto, está disputando su herencia ideológica con sus aberrantes decisiones.
 
La persecución de los funcionarios públicos que están contra el golpe, prosigue a ritmo acelerado en todas las instituciones del Estado, en abierta caza a los enemigos ideológicos, y se firman acuerdos con las corporaciones transnacionales del agronegocio y de la megaminería, recibiendo migajas el país, como permitió Stroessner hace 30 años con el Tratado de Itaipú, para construir la represa binacional con Brasil, que se llevó la mejor tajada, a cambio de crear y enriquecer inmensamente a un grupo de “barones paraguayos”.
 
Una media docena de variedades transgénicas de Algodón, Soja y Maíz, han sido autorizadas en las últimas semanas, con documentos de propiedad intelectual de las firmas Monsanto, Cargill y otras, armadas para someter por hambre y cerco a los campesinos e indígenas, los cuales hasta pueden ser sancionados si sus plantíos nativos son contagiados con los granos genéticamente modificados, los cuales, además, son infértiles, lo que significará que los labriegos pasarán a depender de los OGM en la cosecha siguiente, no pudiendo guardar ni utilizar los granos nativos, como es ancestral en la vida del campo en todo el mundo.
 
Días atrás, salió para el extranjero (¿?), el primer lingote de oro descubierto en el país, al menos el primero que se ventila públicamente, y el mismo tendría un valor de unos 200 mil dólares, noticia que ocupó las primeras planas de la prensa que apoya el golpe, con el propósito de convencer al pueblo de que es una medida positiva sin detenerse a informar detalles de la operación, es decir, cuánto gana el país exportando un mineral que, a corto plazo, podría ser referencia mundial de las transacciones financieras y comerciales, y que nadie sabe si algún porcentaje de propiedad le queda a Paraguay.
 
La soja ocuparía este año tres millones de hectáreas, según la Cámara de Cereales, que prevé recoger nueve millones de toneladas que, al precio actual en Chicago, arrojaría una inmensa ganancia aunque la exportación de esa oleaginosa nada contribuye al desarrollo del país, desde el momento que está exenta de impuestos, en una regalía escandalosa propia del estronismo colorado, pero que lleva el sello liberal. Sólo por ese mecanismo, el fisco argentino retendría este año 11 mil millones de dólares.
 
En esa misma línea de acción, está en plena aplicación una estrategia guerrerista regional, como durante años el estronismo lo hizo contra Cuba, por ejemplo.
 
El timo ha comenzado con una campaña bélica contra Bolivia, promovida por el monopolio de la prensa comercial, que tiene a su cargo la elaboración de la agenda política nacional, a cuya cabeza está Aldo Zucolillo, patrón del matutino ABC y miembro destacado de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP).
 
Al grito provocador de personeros de la derecha de que “Bolivia nos puede pulverizar”, se han pronunciado la Ministra de Defensa María Liz García, hablando de ronroneo de guerra, y de que las protestas campesinas reclamando tierra, se solucionan con el Ejército, así como el titular de Educación, Horacio Galeano Perrone, autocalificado experto en geo-estrategia, quien afirma, sin pruebas a la vista, que existen amenazas de agresión a Paraguay, insidia ventilada a todo vapor por la prensa comercial.
 
Una manifestación de repudio a la titular de Defensa, adherente del General (r) Lino César Oviedo, y cuyos títulos universitarios serían apócrifos, se realizó este miércoles desde el centro de Asunción hasta el Ministerio, donde se denunció a García de belicista y de impulsar el retorno al servicio militar obligatorio, rechazado por miles de jóvenes que, en pocos días desbordaron las oficinas de objeción de conciencia.
 
García también está acusada de promover un culebrón contra el Canciller Venezolano Nicolás Maduro, quien apareció en un documental junto con militares paraguayos el 22 de junio, cuando Lugo fue destituido por el parlamento, y esas imágenes llenaron los principales informativos de prensa durante varios días, convirtiéndose en un culebrón de mal gusto, que se esfumó como apareció y desde que Chávez afirmó que varios parlamentarios paraguayos le habían pedido algunos millones de dólares para aceptar el ingreso de Caracas al Mercosur.
 
Igualmente el Presidente del Senado, Jorge Oviedo Matto, uno de los figurantes en la destitución de Lugo y los diputados de su mismo Partido Unace, del General Oviedo, desde cuya bancada se ha pedido a Estados Unidos que instale una base militar en el Chaco, equidistante de Argentina, Bolivia, Brasil y Venezuela.
 
El Presidente producto del golpe, Federico Franco, apoyó en principio y luego se desdijo, como ya lo ha hecho en otros casos, un proyecto de ley de rearme por 560 millones de dólares, presentado al Congreso por la cúpula militar que, “ante la hipótesis de conflicto”, estima urgente dotarse de 10 aviones, radares, cohetes antitanques, lanchas, fusiles y vehículos, ya ofrecidos por España e Israel, según el General Benigno Melgarejo, Comandante de las Fuerzas Armadas.
 
Por eso lo del principio. El partido liberal paraguayo, que encabezó el quiebre institucional impulsado por el ala más radical del estronismo colorado, se llama radical auténtico (PLRA), aunque su praxis muy poco tiene que ver con los principios de esos enunciados y muchos menos con los fundadores del liberalismo que, por más sostén ideológico que fue del imperialismo británico y lo sea hoy del norteamericano, con gran responsabilidad en el caos económico mundial actual, al menos se ilustró con la Revolución Francesa en su postulado solidario y de la fraternidad masónica.
 
El PLRA, que salió de terapia intensiva en la mitad de los ochenta, gracias a la figura de Domingo Laíno como abanderado en la lucha contra Stroessner, de nuevo y contra lo que aparenta de triunfalismo su toma putchista del gobierno, atraviesa otra fase de su largo y penoso proceso de implosión.
 
Una situación similar vivía el partido cinco años atrás y se salvó al integrar la Alianza que dio el triunfo a Lugo, aportando buen fajo de votos junto a las fuerzas democráticas y progresistas que lo acompañaban, pero ningún elemento de análisis puede garantizar que su aventura golpista de hace diez semanas, resulte su nuevo salvavidas.
 
El Partido Colorado, su secular adversario pero nunca enemigo, reacomodando sus filas en medio de fracturas inéditas, espera el agotamiento del PLRA en la tarea inducida de administrador por un año, hasta las elecciones del 21 de abril próximo y la entrega de la banda el 15 de agosto.
 

En todo ello, sin embargo, la última palabra la tiene el pueblo, que registra un inédito despertar en el ejercicio político, que también se expresa en las bases liberales que exigen a sus dirigentes solución a los problemas sociales como única forma de legitimar el quiebre institucional, reclamo difícil de satisfacer, en medio de los enfrentamientos internos en la confección de las listas de los candidatos a ambas cámaras del parlamento, cuyos postulantes están recurriendo a inversiones que irían de 100 a 500 mil dólares por cabeza, según comentarios que llegan de todos lados.
 

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